Glosario

Detallamos seguidamente algunos de los términos más empleados en la numismática canaria, junto con características y valores de las monedas protagonistas del numerario insular.

Glosario de monedas empleadas en las islas Canarias

Hay un extenso numerario mencionado en las fuentes documentales de la época, en algunos aspectos aún poco claro, especialmente en lo relativo a los valores más menudos empleados durante los siglos XV al XVIII. En ocasiones se refieren a ellos con vocablos populares que no se corresponden con los tradicionalmente vinculados a estas piezas, encontrándonos en una verdadera encrucijada, cuasi irresoluble, algo similar a lo que podría suceder, dentro de unos siglos al hacer mención a nuestro anterior sistema monetario, cuando lean términos tales como machacante o beata, para referirse a las cinco pesetas y peseta respectivamente. Hemos relacionado algunas de las denominaciones que con frecuencia podemos encontrarnos, a modo de glosario.

ARDITE: Moneda de cobre labrada en Cataluña en los siglos XVI y XVII. Su uso en las Canarias no está documentado si bien hemos podido constatar no menos de 6 piezas en colecciones privadas. Hay evidencias numismáticas del empleo de numismas de distintas procedencias, que significan nuevas cuestiones al respecto, destacando un doble tornés de Federico Enrique de Orange, hallado en Tenerife.
BAMBA (también referida como vamba): Moneda de plata, en sus valores de 1 y 2 reales, cercenados al punto de presentar una merma de peso que la convertían en moneda fiduciaria. Existían tres tipos: de manojillos, de pilares y de cruz.
BLANCA: Moneda castellana con valor de medio maravedí. Los primeros ejemplares en circular en las islas fueron las piezas a nombre de Enrique IV, donde las blancas del rombo del Ordenamiento de 1471 tuvieron un papel destacado.
CASTELLANO ENTERO: también conocido como “excelente entero o doble castellano” Moneda de oro castellana. Circuló en las islas con un valor de 1272 maravedís.
CEUTÍ: Moneda fraccionaria lusa, con valor de 1/6 de real branco. Se comenzó a batir durante el reinado de Alfonso V, el Africano. Pronto se convirtió en la pieza perfecta para el cambio en las transacciones más cotidianas. Su entrada en las islas Canarias está bien documentada, donde se le asignó inicialmente un valor de 1/3 de maravedí, para fijarse en 1/4 de maravedí a principios del Quinientos.
CORNADO: Moneda de vellón, con valor variable. Circuló en las islas, desde los primeros asentamientos estables en San Marcial de Rubicón, a principios del siglos XV, con un valor estimado de 3,5 maravedís.
CRUZADO: Moneda de oro lusa, que circuló en las islas con un valor de 500 maravedís.
CUARTO: Moneda con un valor inicial de 1/4 de real. Varias fueron las series que circularon en las islas. Sin lugar a duda, las más abundantes e importantes se corresponden con las emisiones dominicanas a nombre de Carlos V / Carlos y Juana, existiendo constancia documental y numismática de su circulación en Fuerteventura, isla en la que se emplearon igualmente sin portar resello alguno.
CUARTILLO: Moneda de vellón de Enrique IV, con valor de un cuarto de real.
DOBLA: Moneda de oro castellana, que circuló en Canarias con un valor de 487 maravedís.
DUCADO: Moneda de oro, labrada por los Reyes Católicos, con un valor de 375 maravedís (11 reales castellanos). Como todas las monedas que aportaban a Canarias, fue premiada, subiendo su valor a 500 y posteriormente 528 maravedís.
ESCUDO: Moneda de oro, mandada batir por Carlos I de España, que toma el relevo al ducado en 1537, con un valor asignado de 375 maravedís.
EXCELENTE DE LA GRANADA: Moneda de oro acuñada por los Reyes Católicos, según la Pragmática de 1497.
FISCA: Reales en sus valores más pequeños, acuñados en cecas americanas, recortadas caprichosamente, que circularon con profusión en las islas. Se mandaron retirar en 1775, junto con las bambas.
FLORÍN: Moneda de oro aragonesa que se basaba en el florín de Florencia. Su empleo en las islas esta documentado si bien no contamos con evidencias numismáticas. Con un valor de 275 maravedís, circuló con una equivalencia de 367 maravedís.
MACUQUINA: Monedas de oro y plata, acuñadas en diversas cecas españolas, a ambas orillas del océano, recortada en las más diversas formas. La RAE la define como “adj. Dicho de una moneda: Cortada, de oro o plata, que circuló hasta mediados del siglo XIX”.
MARAVEDÍ: Moneda empleada en España durante siglos, pasando de ser una pieza de oro a convertirse en el valor de cuenta utilizado durante el siglo XV y XVI. Junto con las blancas, fueron las más empleadas en el día a día. Hasta la publicación de esta obra se mantenía que, en el caso de Canarias, los maravedís fueron monedas de cuenta. Aparecen con frecuencia en escritos de la época como Maravedí de las islas.
MONEDA DE CUENTA: Moneda teórica, cuyo valor imaginario se fijaba como comparativo para la cotización de otras piezas, aunque no llegara a acuñarse.
MONEDA DE LA TIERRA: Productos de la tierra, como el azúcar, orchilla, grano, etc. al que se le asignaba un valor y se empleaba en sustitución de la moneda en aquellos momentos en que esta escaseaba. Profundamente arraigada en las islas, su empleo se siguió manteniendo durante el siglo XVIII.
MONEDA PROVINCIAL: Moneda batida para la circulación en la península.
MONEDA PROVINCIAL CANARIA: Moneda peculiar que circulaba en las islas, con un valor diferenciado del resto del territorio nacional.
OCHAVO: Moneda de 2 maravedís, (mitad de un cuarto). Las primeras piezas que circularon en las islas con este valor debieron ser los ejemplares a nombre de Carlos V, así como las series a nombre de Carlos y Juana. Por las evidencias numismáticas que contamos, debieron emplearse igualmente piezas a nombre de los Reyes Católicos. Las emisiones finiseculares del Quinientos corrieron en islas como La Gomera, según reportaba Machado Fiesco.
PATACÓN (y su divisor el medio patacón): Moneda fraccionaria lusa de 10 reais. El empleo de estas piezas en islas de señorío (El Hierro) está documentado por los comentarios de Francisco Javier Machado Fiesco, que se hace eco de su utilización en la isla del Meridiano, si bien ya no quedaba constancia de ellas en el siglo XVIII.
PESO FUERTE (también referido como Peso Duro): Moneda de 8 reales.
PESETA (también referida como pezeta): Hace mención a la moneda de 2 reales.
REA Moneda de plata que se acuñó por vez primera durante el reinado de Pedro I. Protagonista argéntea de las acuñaciones de los Reyes Católicos, que establecieron una equivalencia de 34 maravedís. En Canarias se premió con un valor de 42/48/60 maravedís.
REAL DE VELLÓN: Real de plata nuevo adoptado tras la Pragmática de 1686, según indicaba Machado Fiesco. El término ya se empleaba con anterioridad a esa fecha, estando documentado su uso a principios del XVI. Los primeros ejemplares en arribar pudieron ser los reales de vellón correspondientes al monarca Enrique IV.
REAL PRETO: Moneda fraccionaria lusa de cobre, con valor de 1/10 de real branco.
TARJA: Moneda de cobre con poca liga de plata, que circuló en las islas. No contamos con evidencias numismáticas hasta la fecha pero sí documentales (“Extracto del escribano Alonso Gutiérrez”, doc. 373. 15 agosto 1520. Lobo Cabrera).
TOSTÓN: (y su divisor el medio tostón) Moneda lusa con valor de 100 reais (reales). Introducida desde el XVI, ya apareciendo en documentos de 1511 (“Protocolos del escribano Hernán Guerra”, doc. 1127. Clavijo Hernández), formando parte del monetario peculiar insular. En Lanzarote y Fuerteventura desplazaron a los reales bamba, tras el resellado de 1735. Fueron retiradas, junto con las bambas, en 1775.
VEINTÉN / VINTÉM: Moneda fraccionaria lusa, con valor de 20 reais (reales). Con el mismo nombre de veintén circuló una moneda de oro, también llamada escudito.